REFLEXIONES
DE VIDA
JAMÁS OLVIDAR QUE…
LIC. ANDRÉS
SCOTT PEÑA (*)
Después de un
tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un
alma. Uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no
significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son
contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus
caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para
planes... y los futuros tienen una peculiar forma de caerse en la mitad. Y
después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol
quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora
su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno
aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno
realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo
aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que
tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Comprendes que sólo quien es capaz
de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la
felicidad que deseas. Te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo
por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a
verla.
Entiendes que los
verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o
temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo aprendes que las
palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste,
durante toda la vida.
Aprendes que
disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad
jamás volverá a ser igual. Te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún
día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Te das cuenta de que
cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Te das cuenta de que
el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas
humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado. Aprendes a construir
todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto
para hacer planes. Comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas. Te das cuenta de que en
realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo
en ese instante. Verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Aprenderás que
intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que
necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún
sentido.
Pero desafortunadamente, solo aprenderás con el
tiempo...
(*) Profesor
del Área de Ciencias Económicas de la UNERG